La radioterapia cumple un rol fundamental en el tratamiento del cáncer. De acuerdo a la Dra. Rebeca Schwartzmann, Directora del Proyecto de Radioterapia de Andes Salud, se estima que cerca del 60% de los pacientes oncológicos requerirá radioterapia en algún momento de su enfermedad, ya sea con intención curativa, postoperatoria o paliativa.
Sin embargo, pese a su relevancia clínica y a los importantes avances tecnológicos de los últimos años, el acceso oportuno a este tipo de terapias continúa siendo uno de los grandes desafíos del sistema de salud, especialmente en regiones. De acuerdo al Observatorio Mundial del Cáncer, cada año más de 60.000 personas en Chile reciben un nuevo diagnóstico de cáncer, mientras que las muertes por causas oncológicas superan las 31.000 anuales.
En este contexto, Andes Salud continúa avanzando en el desarrollo del futuro Centro de Radioterapia de Clínica Andes Salud Concepción, el cual se espera que comience a funcionar durante el segundo semestre de 2026.
Esta iniciativa que forma parte de “Clínica 2030: Un Andes y un Después”, proyecto que busca fortalecer la atención de alta complejidad mediante nueva infraestructura, tecnología y especialidades médicas.
Uno de los avances más relevantes es la incorporación de inteligencia artificial en la planificación de radioterapia, especialmente en el autocontorneo o segmentación automática de órganos y tumores.
Según la Dra. Schwartzmann, procesos que antes requerían horas o incluso días de trabajo manual hoy pueden realizarse en minutos mediante software capaces de reconocer estructuras anatómicas en imágenes médicas. Esto permite reducir los tiempos de planificación, disminuir la variabilidad entre profesionales y acelerar el inicio del tratamiento.
La inteligencia artificial también se utiliza en dosimetría inteligente, apoyando la planificación de dosis mediante el análisis de casos previos y anatomías similares, lo que contribuye a optimizar la distribución de la radiación y mejorar la precisión del tratamiento.
Sin embargo, estas herramientas funcionan como un apoyo al trabajo clínico y requieren siempre supervisión especializada, ya que es el médico radiooncólogo quien valida, ajusta y define finalmente cada tratamiento.
Otro de los avances más innovadores es la radioterapia adaptativa rápida, tecnología que permite recalcular tratamientos cuando el tumor cambia de tamaño o el paciente modifica su anatomía durante el proceso terapéutico.
De acuerdo a la especialista, actualmente existen equipos capaces de tomar nuevas imágenes, recalcular dosis y adaptar el tratamiento mientras el paciente permanece en la camilla, optimizando tiempos y precisión.
Uno de los mayores saltos tecnológicos se observa en el cáncer de próstata, uno de los más frecuentes en Chile, donde la radioterapia moderna ha permitido reducir significativamente la duración de los tratamientos.
Hace algunos años, un paciente debía asistir diariamente durante siete u ocho semanas. Hoy, gracias a técnicas de alta precisión como SBRT, es posible administrar tratamientos en menos sesiones, manteniendo la efectividad y reduciendo efectos secundarios.
Además, el uso combinado de resonancia magnética multiparamétrica y PET-PSMA permite identificar con mayor exactitud la ubicación del tumor y dirigir la radiación sobre la enfermedad activa, protegiendo tejidos sanos cercanos como vejiga y recto.
La radioterapia también ha cambiado el pronóstico de pacientes con cáncer de pulmón. Técnicas como la SBRT logran tasas de control tumoral superiores al 90% en etapas tempranas, comparables a una cirugía, pero sin incisiones y en apenas tres a cinco sesiones.
Incluso en pacientes con oligometástasis —cuando existen pocas metástasis localizadas— hoy es posible irradiar lesiones específicas con dosis ablativas de alta precisión, prolongando la supervivencia y mejorando calidad de vida.
Según la Dra. Schwartzmann, la radioterapia moderna ha dejado de cumplir únicamente un rol paliativo y hoy también permite complementar tratamientos como la inmunoterapia, potenciando la respuesta del sistema inmune frente al cáncer.
En distintos tipos de cáncer, la radioterapia moderna ha permitido reducir significativamente la duración de los tratamientos mediante esquemas más concentrados, sin comprometer la efectividad.
En cáncer de mama, por ejemplo, tratamientos que antes duraban más de un mes hoy pueden completarse en una o tres semanas, con igual eficacia y menor impacto emocional, físico y económico para las pacientes.
Además, nuevas técnicas permiten reducir riesgos a largo plazo, como irradiar la mama izquierda en inspiración profunda para alejar el corazón del área de tratamiento.
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