El linfoma es un cáncer que se desarrolla en el sistema linfático, una parte del organismo que cumple un rol fundamental en la defensa frente a infecciones y enfermedades.
Puede afectar a personas de distintas edades y existen diferentes tipos, siendo los principales el linfoma de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin.
Si bien sus manifestaciones pueden variar según el tipo de linfoma y la zona del cuerpo comprometida, existen algunos síntomas que conviene conocer. Identificarlos y consultar oportunamente permite determinar su origen y definir si es necesario realizar estudios adicionales.
El linfoma se produce cuando algunos linfocitos, células que forman parte del sistema inmunitario, comienzan a crecer y multiplicarse de manera anormal.
Existen dos grandes grupos:
Por esta razón, el comportamiento de la enfermedad y sus manifestaciones pueden ser diferentes en cada persona.
De acuerdo con el Dr. Mauricio Henríquez, hematólogo de Andes Salud Concepción, el linfoma puede presentarse de distintas formas dependiendo del tipo y de los órganos o tejidos comprometidos.
«Aunque existen síntomas frecuentes, su presencia no significa necesariamente que una persona tenga un linfoma. Por eso es importante evaluar cada caso de manera individual y considerar la duración y evolución de las manifestaciones».
Uno de los signos que puede llamar la atención es la aparición de ganglios inflamados, principalmente en zonas como el cuello, las axilas o la ingle. Sin embargo, este no es el único síntoma que puede presentarse.
Entre las manifestaciones que conviene considerar se encuentran:
Estos síntomas no son exclusivos del linfoma y también pueden aparecer en otras condiciones, por lo que su presencia por sí sola no permite establecer un diagnóstico.
Las manifestaciones también pueden depender de la zona donde se desarrolla el linfoma. Por ejemplo, algunas personas pueden presentar:
La aparición de uno o varios de estos síntomas debe analizarse considerando los antecedentes y las características de cada paciente.
Los ganglios inflamados son una respuesta habitual del organismo frente a infecciones y, en la mayoría de los casos, no están relacionados con un cáncer.
Sin embargo, es recomendable consultar cuando un ganglio aumenta de tamaño, permanece inflamado durante un tiempo prolongado sin una causa clara o aparece acompañado de otras manifestaciones.
Se debe prestar especial atención cuando los ganglios inflamados se presentan junto con:
“Una infección también puede provocar aumento de los ganglios u otros síntomas similares. Lo relevante es observar si las manifestaciones persisten, aumentan o aparecen junto con otras señales que requieran una evaluación médica”, explica el Dr. Henríquez.
Por ello, tener un ganglio inflamado no significa necesariamente tener un linfoma. La evaluación de un especialista permite determinar si existe una causa que requiera estudios adicionales.
El diagnóstico comienza con una evaluación médica, en la que se consideran los síntomas, antecedentes y hallazgos del examen físico.
Dependiendo de cada caso, el estudio puede incluir:
La biopsia puede ser necesaria para determinar si existe un linfoma y establecer de qué tipo se trata. A partir de los resultados, el equipo médico puede definir los siguientes pasos.
Es importante considerar que consultar por síntomas compatibles con un linfoma no significa tener un diagnóstico de cáncer. El objetivo de la evaluación es identificar la causa de las manifestaciones y determinar si se requieren exámenes complementarios.
Según datos de GLOBOCAN 2024, en Chile se estimaron aproximadamente 1.889 casos nuevos y 859 muertes por linfoma durante 2024, considerando el linfoma no Hodgkin (LNH) y el linfoma de Hodgkin (LH).
El linfoma no Hodgkin representó cerca del 2,6% de todos los cánceres nuevos registrados en el país y ocupó el lugar 12 entre los cánceres más frecuentes. Por su parte, el linfoma de Hodgkin representó el 0,51% de los nuevos casos y se ubicó en el lugar 22.
Frente a síntomas persistentes, ganglios que presentan cambios o manifestaciones que generan preocupación, consultar con un profesional permite estudiar cada situación de manera individual.
«La evaluación médica permite determinar el origen de los síntomas y definir si son necesarios exámenes adicionales. Consultar no significa que exista un diagnóstico de cáncer, sino que permite estudiarlo de manera adecuada», señala el Dr. Henríquez.
Si presentas síntomas persistentes o cambios que te preocupen, consulta con un especialista para conocer su causa y definir los pasos a seguir.
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